Estresados

Un diario colectivo de personas estresadas que se buscan la vida para vivir algo más relajados

Estresados RSS Feed
 
 
 
 

Etiologiario Ibérico #3: la dualidad bici-corpúsculo

Muchos ciudadanos protestan por la mala planificación de los carriles-bici. Hay que probar la experiencia en primera persona para comprobarlo. El carril bici es el terreno más fértil que jamás haya creado el hombre. En él crecen espontáneamente peatones, señales de tráficos, farolas, paradas de autobús, cubos de basura, buzones de correo y hasta rotondas completas. Y no se puede acusar al Ayuntamiento de no hacer nada al respecto: es precisamente el Ayuntamiento quien los ha plantado en medio.

Sobre una bici uno puede ir sorteando estos obstáculos, ello te obliga a reducir considerablemente la velocidad, con lo que el carril bici pierde parte de su sentido. Por un carril bici bien diseñado debería poderse circular a 25 km/h sin riesgo propio ni ajeno. En Málaga, para desarrollar estas velocidades el Ayuntamiento te brinda varias varias opciones: dejarte las piernas debajo de una furgoneta, los dientes contra una farola o la cabeza en una señal de tráfico. O bien resignarte a circular a la velocidad de un peatón y renunciar a la movilidad extra que una bici te podría dar.

Pero hay un obstáculo de imposible de abordar con seguridad, una ecuación maldita sin solución aparente: las rotondas y cruces de media luna. Cuando el carril-bici llega a un cruce, sencillamente desaparece. Se desvanece mágicamente en una nada metafísica. Tras unos minutos de otear el horizonte pareces atisbar que reaparece discretamente en un punto a unos 50-100m en el otro extremo. O como los Ojos del Guadiana aparece brevemente y desaparece múltiples veces, sin pauta aparente.

¿Cómo alcanzar el otro extremo? Bueno, aquí sirven más los años de entrenamientos en videojuegos como el Frogger o el Comecocos que el Código de Circulación. Básicamente hay 2 opciones, a cual peor. 1ª opcinón: la teoría es que la bicicleta es un vehículo, así que tendrías que tirarte al asfalto por el punto más cercano (1ª temeridad, punto para la furgona), integrarte en el tráfico (2ª temeridad, y set) y atravesar el cruce como un vehículo final (3ª temeridad: partido para la furgona; espera, veo los restos de la bici pero no encuentro al ciclista).

La segunda opción es ir atravesando por tramos de acera y pasos de peatón. Si bien es menos arriesgada, el primer problema es legal: un ciclista montado en su bici es un vehículo, y no un peatón. Está cometiendo una infracción, y por tanto no tiene ninguna prioridad de paso ni en las aceras ni en los pasos de peatones. Cuando te paras al borde del paso de peatones tienes que calibrar tu capacidad de arranque con la predisposición de los vehículos a detenerse (no cuantificable por ningún método empírico determinístico conocido; 2º problema, empírco). La respuesta teórica sería descabalgar y atravesarlo andando. Pero dado que los vehículos suelen respetar a los peatones tanto como a las bicicletas, esto tampoco es una garantía de prioridad de paso, con el agravante de que al desplazarte más lentamente aumentas el tiempo en que estás expuesto al tráfico (3er problema, o paradoja del mayor riesgo de un peatón cruzando bien por un paso señalizado que cruzando mal por cualquier punto indebido — ya desarrollado en la primera entrega de esta serie). Por tanto tampoco es un método necesariamente más seguro, y en cualquier caso vuelve a anular la ventaja de mobilidad de la bicicleta frente al peatón a pie.

¿Qué sentido tiene entonces gastarse el dinero construir carriles-bici tan mal que al final apenas suponen una ayuda al ciclista? Aquí fue donde, Einsteinianamente, las musas bajaron a iluminarme y me di cuenta de que no encontraba ninguna solución porque estaba formulando mal el problema. El sentido del carril-bici no es transportar ciudadanos entre las zonas residenciales y las zonas de ocio/trabajo/estudios, sino transportar votos desde los votantes hacia los políticos en el poder. El carril-bici es un best-seller para cualquier partido político, con independencia de su orientación ideológica o real. Queda progre, ecológico, moderno, europeo y hasta saludable, tiene un coste moderado, y plantea una alteración urbanística directamente proporcional a su utilidad real, es decir, tiende marginalmente a cero.

¿Cómo resolver entonces la ecuación aparentemente no soluble de los carriles bici en los cruces? Es fácil, si abrimos la mente y entendemos la realidad con la sencillez de su esencia íntima: la materia y la energía son la misma cosa. Si entiendes la bici como un corpúsculo que viaja a velocidad constante por el carril-bici utilizando las leyes de la mecánica newtoniana, nunca lograrás pasar. Tienes que pensar en términos de onda. La bici puede ser corpúsculo u onda, según la necesidad del político en cada momento. El ciclista no debe ser un peatón cabalgando en una bici sobre un carril. El peatón debe ser la bici y la bici es el carril (bicóm di güater, bigüáter maifrénd). Una vez tomas consciencia de tu plano de realidad-onda, debes aprender a modificar tu frecuencia a voluntad, para, con una longitud de onda mayor que la discontinuidad en el plano bici-imaginario entre los dos extremos del carril bici-bólico, reaparecer cuánticamente en el otro punto, donde puedes volver a fijar libremente la frecuencia de tu onda.

¿Ven qué simple es todo cuando uno abre su mente y la flexibiliza hasta aprehender la realidad cósmica tal y como es en su esencia íntima? El agua siempre está en movimiento y parece apartarse ante algo duro, pero con los años, es la piedra la que moldea la piedra, y va oxidando al barco hasta transformarlo en parte fondo del mar. Einstein y el Tao son una misma cosa. Bicóm a guéiv. Bicárril, maifriend. Bruce Lee no murió, se volvió una onda pura. Yo no atravesaré el cruce, sino que yo permaneceré inmóvil, sereno, consciente, y el cruce pasará a través de mí, y yo volveré mis ojos hacia mi interior, y lo veré pasar y alejarse. F.Herbert escribió “Dune” montando en bicicleta. Vuelves a caer en tu pesadilla recurrente en la que estás paralizado sobre tu bicicleta a un lado del cruce, sin saber cómo atravesarlo ni tampoco poder volver atrás. Pero te engañas, vives en un sueño. No conocerás la realidad subyacente hasta que despiertes de tu sueño y descubras que en realidad siempre has estado tumbado al otro lado, soñando una realidad artificial. P.K. Dick no montaba en bici pero se fumaba las partes de goma. Y todos le advertimos de que aquello no podía ser bueno para los pulmones.

Los políticos siempre lo han sabido; somos los españolitos de a pie los que nos obstinamos en permanecer con los ojos cerrados en la cueva de la ignorancia dando la espalda a la realidad.

P.S. Y en las próximas elecciones, vota al mismo alcalde, por supuesto.
P.S2. Eh, ¿alguien ya llegado leyendo hasta aquí? :)

6 comentarios para “Etiologiario Ibérico #3: la dualidad bici-corpúsculo”

  1. 1
    Doris Day:

    Pues tiene tela que el carril bici sea tan poco utilizable… luego se quejarán de que la gente usa demasiado el coche. En fin, tú ten cuidaíto que nos tienes que durar mucho :)

    Te dejo este enlace por si sirve de algo, porque no sé si realmente se ha llegado a implantar eso de que las bicis puedan circular por la acera: http://www.diariosur.es/20081019/malaga/bicicletas-podran-circular-acera-20081019.html

    Que conste que yo no creo que sea buena idea que las bicis circulen por la acera: deberían tener su carril bici, y que unos y otros respeten el espacio de los demás. Y que además, el carril bici esté bien diseñado, como dices. Bien diseñado no sólo para los ciclistas, sino para los peatones: si uno intenta bajar a patuki desde mi barrio hasta el centro por la Avda. de Carlos Haya, por poner el carril bici han dejado una acera muy estrecha, o plagada de alcorques, o con árboles con la copa baja que te “peinan” el flequillo como te descuides… con lo que te tienes que meter en el carril bici si quieres seguir andando sin dejarte la dentadura :)

  2. 2
    Eimdal:

    Espero que algún día el metro funcione tan bien que permitan quitar el tráfico suficiente para quitar algún carril de coches y ponerlo para bicis. Por soñar que no quede, ¿no?

  3. 3
    FranSii:

    Yo quiero un carril bici “útil” buaaaaaaaaaaaaaa. Ay Eimdal, cuánto sueño tienes.

  4. 4
    FranSii:

    Ahondando en la cuestión:
    http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2010/03/08/retruecano-carril-bici/325740.html

  5. 5
    Haddhar:

    Doris: difícil ecuación, de nuevo. Si pones el carril sobre el lateral de la calzada (donde pertenece), una de dos: o no lo respeta el tráfico rodado (síndrome del ciclista espachurrao), o no lo respeta el tráfico estacionado (doble fila perenne). Si lo pones sobre las aceras, la convivencia con el peatón es difícil para ambos. Y además como bien indicas, hay aceras a las que no le sobra un centímetro, por querer nadar y guardar la ropa acabas con una acera intransitable y un carril angosto (a 20 km/h no es fácil trazar milimétricamente una curva por una franja de poco más de medio metro).

    La nueva ordenanza de tráfico tampoco está muy clara. En otro artículo creo recordar que decía que cuando no hubiera carril bici y la intensidad y/o velocidad del tráfico hiciera peligroso circular por la calzada, excepcionalmente se podría ir por la acera circulando siempre a menos de 10 km/h y con preferencia para el peatón. Esta última opción no es tan razonable como parece. Tienes que ir pendiente peatones que no suelen ir pendientes de ti (sobre todo cuando van en grupo hablando), y a veces realizan movimientos realmente impredecibles (sobre todo los niños y las mascotas). La mayoría de la gente no es capaz de mantener el equilibrio bajando de los 6 km/h, y a 10 km/h es difícil compatibilizar movilidad con la seguridad (y no sólo para el peatón, en una caída el ciclista tiene más posibilidades de salir peor parado), ni pensemos ya en el horror de llevarte a un crío pequeño por delante. Después de probarlo y me siento más tranquilo yendo por la calzada, al menos no pongo a nadie en peligro.

    El gran terror para las bicis por la calzada son… lo has adivinado: las rotondas. Nadie quiere ceder el paso, todo el mundo se mete, se cruza y se sale a lo loco… Si hay veces que te llevas unos sustos tremendos dentro de un coche de 1100 kg, imagínate tirarte al caos “protegido” por 16kg de aluminio. Yo cuando no lo veo claro, prefiero subirme a la acera, y esperar en el paso de peatones hasta que alguno se pare. Será una infracción, pero al concejal que hizo la ordenanza quisiera verlo yo abriendo el camino con una bici.

  6. 6
    Haddhar:

    Y después de toda esta llorera (mira que me gusta “de cricicá”), también voy a contar algo bueno. En zonas tranquilas con poco tráfico como la mía, ir en bici es mi forma favorita de pasear. El zapato es demasiado lento, la moto es una máquina de hacer ruido y el coche es una cárcel móvil con comodidades. La bici me parece el mejor compromiso entre movilidad y libertad, mecánica y músculo.

Deja tu comentario