Carta de una funcionaria de Granada a Carlos Herrera
Es una carta larga, pero mi sentimiento coincide con ella en el 90 % de su contenido.
Carta de una funcionaria de Granada a Carlos Herrera
Estimado Carlos.
Mis motivos para escucharte cada mañana no han sido otros que el placer de escuchar una información imparcial, coherente y objetiva, cualidades indispensables en el oficio de periodista pero que en pocos medios de comunicación españoles, y ahora creo que en ninguno, es fácil encontrar.
He disfrutado también muchísimo de tus grandes dotes de comunicador y, sinceramente, me he divertido bastante oyéndote.
Y por eso lo siento mucho.
Siento mucho haber tenido que ver al final tu faceta más humana desde el punto de vista negativo. Ver como la imparcialidad, la coherencia y la objetividad han ido abandonando tus opiniones a medida que el tema de la crisis económica avanza. He soportado día tras día ver que, primero, lanzabas indirectas para que se “metiera mano” (lo siento, no se me ocurre ahora mismo una forma más correcta de decirlo) de una vez a los empleados públicos. Y, después, desde hace unos días, comprobar la satisfacción que te causa el hecho de que por fin el Gobierno haya adoptado esta medida que, entre otras, recorta el gasto público.
Querría hacer un inciso aquí. Parece que hay muchas personas que sólo pensáis en el gasto que ocasionamos a vuestros (nuestros también, no lo olvides), bolsillos. Olvidáis y os reís de la “PRODUCCIÓN” pública que es la que justifica este gasto. Es que ni pensáis en ella. No estoy hablando de
altos cargos puestos a dedo que estropean más que arreglan y que no se irán, no lo dudes, sino de los “curritos” que como en cualquier empresa trabajamos nuestras treinta y siete horas y media semanales, en muchas ocasiones en condiciones más que complicadas porque no contamos con los medios suficientes para poder estar a la altura de lo que se nos responsabiliza. Atendiendo a público cabreado e impaciente, cuidando y formando a vuestros hijos, responsabilizándonos de la salud de pacientes a los que tenemos que ver en tiempo record, manteniendo y limpiando los espacios en los que vivís, protegiendo vuestra seguridad…. En fin….Igual tú no has necesitado de estos servicios porque puedes pagar medios privados: gestores, colegios, clínicas, médicos, seguridad, etc…., pero te aseguro que gran parte de la población, entre la que me encuentro, los necesitamos porque nuestro sueldo, los privilegiados que lo tenemos, no da para más. De los que no lo tienen, ni te hablo.
En fin, te he escuchado defender esta medida y….bueno, es tu opinión como la de muchas personas. Injusta, indicadora de un desconocimiento total de la labor que realizamos (¿cómo la vas a conocer si, como te decía, poco tendrás que usarla?) y, por lo que a mí respecta, triste. Es de MI TRABAJO, del que hablas. El que crees que hay que remunerar menos. El que infravaloras en definitiva.
Pero en fin, he seguido escuchándote a pesar de todo porque no hacías más que manifestar eso, una opinión. Pero hoy voy a dejar de hacerlo. Hoy he comprobado que te has vuelto parcial, incoherente y subjetivo. Y ya no me parece interesante oírte.
Ahora que el Gobierno ha dejado de mirarme y te mira a ti, que entiendo te cuentas entre las afortunadas personas que ganan más de 80.000 euros al año, te sientes indignado. Ves los “peros” de dejar a los ciudadanos con menos dinero que gastar y te parece que esa medida es injusta y poco útil, peor aún, que puede ser devastadora para los mercados.
Ya. ¿Para qué mercados? ¿Para las grandes firmas como Loewe? ¿Para la casa Mercedes? ¿Para el hotel Alfonso XIII? ¿Para restaurantes como Zalacaín o La Broche? Te aseguro que los que ganáis más de ochenta mil euros al año (declarados) no vais, por la subida de un punto o dos más en el IRPF a dejar de gastar en ellos. Ni lo van a notar, te lo aseguro. Ese mercado no se va a ver resentido. Y si no podéis vosotros, cosa que dudo, ya seguirán acudiendo a él los que no declaran las fortunas que ganan. Siempre ha sido así. A estas grandes empresas, nunca les fallan sus clientes.
Las tiendecitas de barrio, el bar que hay debajo de casa, los restaurantes normalitos, los hoteles de dos y tres estrellas, las gamas bajas de vehículos…. ese mercado que es el al que podemos acceder la mayoría de
los españoles y del que viven otros tantos, como no es frecuentado por las personas que ganan más de 80.000 euros al año, igual sí que se ve afectado.Tiendo a pensar, por la parte que me toca, que el recorte de sueldo de los empleados públicos, que sin ningún pudor ni conocimiento defiendes, sí que le va a hacer daño. Sí que le va a hacer daño la congelación de las pensiones. Llegamos a fin de mes justitos, así es que el dinero que nos quiten ahora, lo tendremos que quitar de nuestro consumo en estos establecimientos/empresas. A este recorte, por cierto, tenemos que añadir la subida del IVA y de la energía eléctrica, de las que tampoco nos libramos.
Así es que los mil/mil quinientos euros que ganamos la mayoría de nosotros, una vez que nos apliquen el recorte salarial, como podrás comprender a poco que sumes, se nos irá en pagar la hipoteca/alquiler, la comida, el agua, la luz…. y poco más nos quedará para el consumo.
Carlos, todos podemos traernos al trabajo el desayuno de casa, no hay mucho problema. También podemos aguantar con los zapatos y la ropa del año pasado, tomarnos en casa la cervecita con nuestros amigos, comer con ellos también en casa en lugar de ir a un restaurante de vez en cuando y “aguantar” el
coche un poco más. El problema será para el dueño del bar que vivía de servir desayunos a esa “panda de vagos” que somos los empleados públicos.Para el dueño de un pequeño comercio de ropa o calzado, del restaurante sencillito, del hotel familiar, del supermercado de barrio, del concesionario que vende coches de ocasión…. Y para sus empleados. Este
sector de mercado lo tendrá realmente bastante más difícil para sobrevivir que el de Loewe, Zalacaín, el hotel Alfonso XIII o la Mercedes. Y, como te comentaba, a éste mercado es al que accedemos la mayoría de los españoles.Sin ninguna duda al menos, los funcionarios, como nos llamas a todos, y los pensionistas.
Mira, te voy a mostrar lo que entiendo yo por solidaridad, por responsabilidad, por coherencia y por justicia.
Yo no tengo ningún problema en apretarme el cinturón (si es que esto, como dudo, puede solucionar algo), para que con este dinero se puedan pagar subsidios de desempleo, gastos sociales y disminuir el déficit del Estado.
Para que podamos salir de esta situación caótica en la que la coyuntura mundial y la vergonzosa ineptitud de nuestra clase política (de todos los signos) nos han metido. Creo que es absolutamente necesario, justo y razonable. Pero hay dos aspectos que me harían sentirme más conforme y más tranquila.
Uno de ellos sería que de este esfuerzo que se nos exige a los pensionistas y empleados públicos no se escape nadie en este país. Que contribuyamos TODOS y TODOS arrimemos el hombro. Ricos y menos ricos. Empleados públicos y PRIVADOS. Todos los trabajadores y los dueños de grandes fortunas. No os pongáis a temblar los que ganáis más, que vosotros lo vais a notar relativamente poco.
El segundo aspecto que me haría no plantearme siquiera sentirme molesta con este recorte es que una vez que esta situación pase, que pasará como todas las crisis, se nos devolviera a TODOS también el poder adquisitivo que teníamos antes de padecerla. Que no sólo lo privado se beneficie de las épocas de bonanza mientras que a nosotros se nos mantiene, incluso yendo el país bien, en la misma situación económica que en los momentos de “urgencia social”. Que cuando pasen esos momentos, se nos restituya a la situación que teníamos antes de la crisis como a todo hijo de vecino. No pretendería más.
Con estas dos condiciones, entrego gustosamente mi dinero para contribuir a que nuestro país no se desmorone del todo. Para ayudar al que ahora mismo tiene la desgracia de estar en paro y a sus familias. Lo entrego con los ojos cerrados. Por solidaridad, por responsabilidad y porque lo considero justo.
Pero tú y yo sabemos que no va a ser así. Que nunca ha sucedido así.
Carlos, todo lo que de justo tiene que yo tenga que contribuir al arreglo de esto, lo tiene de injusto el hecho de que no seamos todos los que lo hagamos. Que tenga que seguir contribuyendo a esto aún cuando “esto”, haya pasado. ¿Me puedes dar una sóla razón para que no se toque a grandes sueldos que no han sido recortados; a las grandes fortunas? ¿Me la puedes dar para que las subidas salariales que se nos aplican después de las “crisis” se hagan en un porcentaje muy inferior al de la subida del IPC del año que
toque y sobre sueldos congelados (ahora, reducidos) durante sabe Dios cuántos años esta vez?.Esto no es demagogia. Es la realidad pura y dura. Creo que objetiva, imparcial y coherente. Como eras tú antes de ver peligrar un poco de lo mucho que tienes.
Si quieres, te puedo dar un consejo acerca de cómo pasar el mal rato de ver horrorizado que ahora te puede tocar a ti: Sencillamente, aprieta los dientes y aguanta. Es la medicina que tomamos nosotros, los
“funcionarios”,como nos llamas. Y ahí vamos, tirando “palante”. Trabajando exactamente igual, con la misma responsabilidad, que cuando ganábamos más. Asumiendo por añadidura el trabajo de los compañeros a los que no se sustituirá por la crisis. Otro inciso: no querría pensar que ahora te estás cuestionando la calidad del trabajo de PROFESIONALES de la medicina, de la enseñanza, de la gestión, de la investigación, de la seguridad….. no querría pensar que la ancestral imagen del “funcionario” de manguito vago, poco formado e inútil, aún está en tu mente. No puedes ser tan….limitado. Y, a todo esto, no todos somos funcionarios, te rogaría que nos denominaras bien si quieres generalizar. Te informo de que la designación exacta es: Empleado Público.Algunos de nosotros tampoco tenemos la estabilidad en el empleo que tanto se envidia y que, al parecer justifica todo lo que se nos diga o haga. Hay muchos contratados laborales a los que también se les aplica, por cierto, la bajada de retribuciones y que también pueden ser despedidos cualquier día.
Y aquí acabo. Sé que esta carta no la vas a leer en tu programa, por su extensión y por su contenido. No importa, sólo quiero que la leas tú (de darle difusión, ya me encargaré yo misma) y que pienses un poquito, si te dignas, en lo que te cuenta esta humilde ex-”fósfora” tuya. Y que, si es posible, dejes de amargarles las mañanas a los TRABAJADORES públicos, aunque me temo que probablemente esta carta tenga el efecto contrario si tienes la soberbia que, no sé por qué, ahora te presupongo. Será por lo que me has cabreado y ojalá me equivoque.
Un saludo y que Dios nos pille confesados. A TODOS, Carlos.
Concha.
15.06.2010 a las 14:22
“Que cuando pasen esos momentos, se nos restituya a la situación que teníamos antes de la crisis como a todo hijo de vecino”
Pienso que eso no va a ocurrir. Ni para los empleados públicos ni para los de la privada. La cosa ha cambiado, y el mundo no es lo que era hace 20 años. El 70% del crecimiento del PIB mundial se deberá a los países emergentes, ¿cómo vamos a responder a eso? ¿Cómo justificar 22 días de vacaciones pagadas al año cuando hay un señor en un país que es capaz de hacer lo mismo que nosotros por veinte veces menos, y sin descansar para comer el bocata de las 12? ¿Vas a salir de la oficina a las siete de la tarde? Pues hay un argentino (o un indio, o un coreano) programando una funcionalidad igual que la tuya *ahora mismo*.
Esta realidad golpeará cada vez más el tejido productivo español y se propagará la resto de capas sociales…
Y cambiarán más cosas: aparte de la probable debacle del PSOE en las próximas elecciones, la siguiente víctima de esta crisis serán los sindicatos (y tampoco es algo de lo que alegrarse)
15.06.2010 a las 17:47
Yo a este hombre (Carlos Herrera) hace años que le veo derivando hacia la derecha. Tal vez por eso represente la opinión de muchos oyentes. Pero vamos, su postura responde a la imagen prototípica que tenemos los funcionarios en este país ante la gran opinón pública: somos parásitos que vivimos como reyes a costa de su dinero.
Por supuesto que los funcionarios nunca recuperaremos esta merma de poder adquisitivo. No es nada nuevo, ni coyuntural: nuestro sueldo lleva 17 años creciendo por debajo del IPC. Y por descontado los que rompieron los platos no son los que los pagaran. Esto es así desde que el mundo es mundo.
JLL: estoy de acuerdo en que Europa está desmantelando poco a poco el estado social que fue construyendo después de la II Guerra Mundial. Hay interpretaciones para todos los gustos, desde la más recalcitrante de izquierdas (desaparecido el comunismo ya no hay por qué tener contenta a la masa del pueblo) hasta neocon (el mercado libre, la iniciativa privada y la libre competencia son la Religión Única, y Aznar es su profeta). También pienso que el estado de bienestar no puede funcionar si todo el mundo roba. Y no nos engañemos, aquí roba todo el que puede, no sólo la clase política.
Sin embargo no tengo tan claro que los países emergentes sean una amenaza para las economías consolidas (Europa, Norteamérica y el este asiático). Salvo tal vez China, las demás están encadenadas a la ruina. El crecimiento de la producción no se traduce en un crecimiento proporcional de su economía. Se han convertido en las fábricas de esclavos de las economías consolidadas, que siguen controlando el comercio y las leyes internacionales. Y en el caso de EEUU, no dudará en usar además el ejército cada vez que un país levante la voz contra sus intereses comerciales.
15.06.2010 a las 17:58
Sobre Herrera: yo diría que está instalado en el rollo conservador desde hace muchos años (el que yo diría que va derivando es más bien Perez-Reverte, pero eso es harina de otro costal) Y en efecto nunca fue santo de mi devoción.
“El crecimiento de la producción no se traduce en un crecimiento proporcional de su economía”
Pero sí en un encogimiento de la nuestra, y eso es lo triste: pierden ellos y perdemos nosotros. Los vietnamitas que fabrican zapatos no estarán mejor (al menos durante muchísimas décadas), pero las empresas de calzado de Elche se irán a la porra.
16.06.2010 a las 09:09
Por cierto, gráfico muy interesante que sirve para poner en perspectiva los gastos del Estado (yo en realidad no distingo muy bien entre un millón de euros y quinientos, no tengo costumbre de manejar tanta pasta)
http://graficos.lainformacion.com/politica/finanzas-publicas/en-que-gasta-espana_GOKnXNSkES9pTHKnt1YdS5/
A dia de hoy el Tesoro está tratando de subastar deuda por 10000 millones de euros: al parecer, sólo ha logrado la mitad y en Europa nos piden que hay que recorta aún más gasto público (a las autonomías les tocará un recorte de 11000 millones el año que viene)
En fin, vienen duras.
16.06.2010 a las 09:14
Cuando una empresa china fabrica zapatos, deja muy poco margen comercial en china. Las que hacen el negocio son las navieras y empresas de transporte, almacenes de logística y cadenas finales de tiendas. En el camino el precio se ha multiplicado por 10, un euro para los chinos y 9 para empresas controladas por las economías “occidentales”. Claro que el dinero se concentra en las grandes empresas, sin pasar por las clases obreras.
La economía capitalista tiene un problema cada vez mayor de sobreproducción: cada vez hace falta menos mano de obra para producir más producto más barato. La religión única de las neocon exige a los trabajadores que comprendan la necesidad de autosacrificarse: trabajar más, en condiciones más precarias por menos salario, y consentir además que se desguace el estado social que les sirve de red salvavidas. Pero aquí hay una gran contradicción de este neocapitalismo: si se desploma el poder adquisitivo de la clase obrera, que es la gran masa consumidora, se hunde también el consumo. ¿A quién vender la creciente sobreproducción? Los grandes empresarios nos piden a los trabajadores que nos apretemos mucho más el cinturón, pero luego esperan que compremos sus coches y sus pisos, viajemos con sus agencias a sus hoteles y renovemos el armario cada año.
Y detrás de todos están los bancos, llorando por lo bajini amenazando con una quiebra económica mientras disimulan beneficios (algo más magros que los de hace unos años, pero beneficios al fin y al cabo), y con el grifo del crédito cerrado. Y sin crédito las empresas no pueden echarle ganas y volver a tirar de la economía.
La verdad es que veo un panorama muy sombrío …