Cuenta atrás para la Navidad
(pensamientos in/conexos)
Ya está aquí.
Se me ha venido encima la navidad sin que me de cuenta.
Otra vez más, algo nos ocurre en la prenavidad que nos impide disfrutarla como manda el Corte Inglés y demás multinacionales.
Fum, fum, fum.
No tengo tiempo de escribir (ni casi ganas).
Aún así, sigo con más ganas las entradas de mis amigos/compañeros/como-quieras-llamarlos, porque cada vez más prefiero irme al lector de “feeds” que al periódico. Me resulta más personal, más cercano.
A pesar del estrés reinante, mis niños me sacan a diario sonrisas que valen su peso en oro. Me dan fotos que me alegran el alma cuando las veo, y tan solo echo de menos este punto de alegría loca que nunca he tenido y que cada vez más me apetece tener… (solo con mis niños, que me dicen que soy muy divertido; ay, tan pequeños y ya saben lo que es el peloteo). Para muestra, un botón (o un enlace de youtube, vamos), hoy me ha traido una sonrisa esta pareja que me he encontrado por casualidad mientras buscaba información de un teléfono:
Cada vez me quiero tomar la vida menos en serio. Besos y abrazos navideños por doquier.
18.12.2007 a las 11:34
Con lo bonitos que son los días previos a la Navidad, y qué trabajito cuesta a veces disfrutarlos de verdad. Parece que los marrones de última hora y los porsaqueros profesionales se multiplican en estas fechas. En fin, disfrutemos (aunque sea un ratito sólo) de lo bueno que tenemos, y pidamos a los Reyes un manual de “Cómo mandar a la
mierrrrrdaporra las cosas que no nos importan”PD. El vídeo lo veo luego, que ahora “tengo ropa tendida”
18.12.2007 a las 21:05
Para mí la Navidad no significa nada, desde hace tiempo. Si además le sumas el maratón consumista en que la han convertido, pues peor.
Eso sí, se cogen algunos días de vacaciones (que si se puede, lo mejor es encerrarse en casita…)
19.12.2007 a las 00:12
[...] el final de año todo el mundo quiere hacer todo lo que no ha podido antes y en muy poco tiempo (Arthur en estresados habla de lo mismo) se condensan demasiadas cosas. Demasiadas comidas, demasiados compromisos, [...]
19.12.2007 a las 13:28
A mí, por contra, me provoca sentimientos encontrados. Me gusta ver la navidad en la sonrisa de un niño, la ilusión con la que decoran la casa, con la que se comen su chocolatina del calendario de adviento…
Pero al tiempo no hay nada más cruel que la Navidad en casa de un niño pobre ¿no? Imaginaros eso, que sois pobres y no podéis comprar a vuestros hijos aquello que la tele dice que es imprescindible, y que sus compañeros de colegio van a tener… qué difícil.
Y con el paso del tiempo, admiro cada vez más los esfuerzos que hicieron mis padres en las Navidades cuando yo era peque y no teníamos dinero.
19.12.2007 a las 16:54
[...] final de año todo el mundo quiere hacer todo lo que no ha podido hacer antes y en muy poco tiempo (Arthur en estresados habla de lo mismo) se condensan demasiadas cosas. Demasiadas comidas, demasiados compromisos, [...]