Málaga en ladrillos

Cuando veo edificios como éste, me acuerdo de cuando llegué a Málaga hace ya muchos años.
Un diario colectivo de personas estresadas que se buscan la vida para vivir algo más relajados

Cuando veo edificios como éste, me acuerdo de cuando llegué a Málaga hace ya muchos años.

Ya me estoy notando hasta acento inglés. En nada, cambiaremos los pescaitos por los Fish&chips.
Muchos ciudadanos protestan por la mala planificación de los carriles-bici. Hay que probar la experiencia en primera persona para comprobarlo. El carril bici es el terreno más fértil que jamás haya creado el hombre. En él crecen espontáneamente peatones, señales de tráficos, farolas, paradas de autobús, cubos de basura, buzones de correo y hasta rotondas completas. Y no se puede acusar al Ayuntamiento de no hacer nada al respecto: es precisamente el Ayuntamiento quien los ha plantado en medio.
Sobre una bici uno puede ir sorteando estos obstáculos, ello te obliga a reducir considerablemente la velocidad, con lo que el carril bici pierde parte de su sentido. Por un carril bici bien diseñado debería poderse circular a 25 km/h sin riesgo propio ni ajeno. En Málaga, para desarrollar estas velocidades el Ayuntamiento te brinda varias varias opciones: dejarte las piernas debajo de una furgoneta, los dientes contra una farola o la cabeza en una señal de tráfico. O bien resignarte a circular a la velocidad de un peatón y renunciar a la movilidad extra que una bici te podría dar.
Pero hay un obstáculo de imposible de abordar con seguridad, una ecuación maldita sin solución aparente: las rotondas y cruces de media luna. Cuando el carril-bici llega a un cruce, sencillamente desaparece. Se desvanece mágicamente en una nada metafísica. Tras unos minutos de otear el horizonte pareces atisbar que reaparece discretamente en un punto a unos 50-100m en el otro extremo. O como los Ojos del Guadiana aparece brevemente y desaparece múltiples veces, sin pauta aparente.
¿Cómo alcanzar el otro extremo? Bueno, aquí sirven más los años de entrenamientos en videojuegos como el Frogger o el Comecocos que el Código de Circulación. Básicamente hay 2 opciones, a cual peor. 1ª opcinón: la teoría es que la bicicleta es un vehículo, así que tendrías que tirarte al asfalto por el punto más cercano (1ª temeridad, punto para la furgona), integrarte en el tráfico (2ª temeridad, y set) y atravesar el cruce como un vehículo final (3ª temeridad: partido para la furgona; espera, veo los restos de la bici pero no encuentro al ciclista).
La segunda opción es ir atravesando por tramos de acera y pasos de peatón. Si bien es menos arriesgada, el primer problema es legal: un ciclista montado en su bici es un vehículo, y no un peatón. Está cometiendo una infracción, y por tanto no tiene ninguna prioridad de paso ni en las aceras ni en los pasos de peatones. Cuando te paras al borde del paso de peatones tienes que calibrar tu capacidad de arranque con la predisposición de los vehículos a detenerse (no cuantificable por ningún método empírico determinístico conocido; 2º problema, empírco). La respuesta teórica sería descabalgar y atravesarlo andando. Pero dado que los vehículos suelen respetar a los peatones tanto como a las bicicletas, esto tampoco es una garantía de prioridad de paso, con el agravante de que al desplazarte más lentamente aumentas el tiempo en que estás expuesto al tráfico (3er problema, o paradoja del mayor riesgo de un peatón cruzando bien por un paso señalizado que cruzando mal por cualquier punto indebido — ya desarrollado en la primera entrega de esta serie). Por tanto tampoco es un método necesariamente más seguro, y en cualquier caso vuelve a anular la ventaja de mobilidad de la bicicleta frente al peatón a pie.
¿Qué sentido tiene entonces gastarse el dinero construir carriles-bici tan mal que al final apenas suponen una ayuda al ciclista? Aquí fue donde, Einsteinianamente, las musas bajaron a iluminarme y me di cuenta de que no encontraba ninguna solución porque estaba formulando mal el problema. El sentido del carril-bici no es transportar ciudadanos entre las zonas residenciales y las zonas de ocio/trabajo/estudios, sino transportar votos desde los votantes hacia los políticos en el poder. El carril-bici es un best-seller para cualquier partido político, con independencia de su orientación ideológica o real. Queda progre, ecológico, moderno, europeo y hasta saludable, tiene un coste moderado, y plantea una alteración urbanística directamente proporcional a su utilidad real, es decir, tiende marginalmente a cero.
¿Cómo resolver entonces la ecuación aparentemente no soluble de los carriles bici en los cruces? Es fácil, si abrimos la mente y entendemos la realidad con la sencillez de su esencia íntima: la materia y la energía son la misma cosa. Si entiendes la bici como un corpúsculo que viaja a velocidad constante por el carril-bici utilizando las leyes de la mecánica newtoniana, nunca lograrás pasar. Tienes que pensar en términos de onda. La bici puede ser corpúsculo u onda, según la necesidad del político en cada momento. El ciclista no debe ser un peatón cabalgando en una bici sobre un carril. El peatón debe ser la bici y la bici es el carril (bicóm di güater, bigüáter maifrénd). Una vez tomas consciencia de tu plano de realidad-onda, debes aprender a modificar tu frecuencia a voluntad, para, con una longitud de onda mayor que la discontinuidad en el plano bici-imaginario entre los dos extremos del carril bici-bólico, reaparecer cuánticamente en el otro punto, donde puedes volver a fijar libremente la frecuencia de tu onda.
¿Ven qué simple es todo cuando uno abre su mente y la flexibiliza hasta aprehender la realidad cósmica tal y como es en su esencia íntima? El agua siempre está en movimiento y parece apartarse ante algo duro, pero con los años, es la piedra la que moldea la piedra, y va oxidando al barco hasta transformarlo en parte fondo del mar. Einstein y el Tao son una misma cosa. Bicóm a guéiv. Bicárril, maifriend. Bruce Lee no murió, se volvió una onda pura. Yo no atravesaré el cruce, sino que yo permaneceré inmóvil, sereno, consciente, y el cruce pasará a través de mí, y yo volveré mis ojos hacia mi interior, y lo veré pasar y alejarse. F.Herbert escribió “Dune” montando en bicicleta. Vuelves a caer en tu pesadilla recurrente en la que estás paralizado sobre tu bicicleta a un lado del cruce, sin saber cómo atravesarlo ni tampoco poder volver atrás. Pero te engañas, vives en un sueño. No conocerás la realidad subyacente hasta que despiertes de tu sueño y descubras que en realidad siempre has estado tumbado al otro lado, soñando una realidad artificial. P.K. Dick no montaba en bici pero se fumaba las partes de goma. Y todos le advertimos de que aquello no podía ser bueno para los pulmones.
Los políticos siempre lo han sabido; somos los españolitos de a pie los que nos obstinamos en permanecer con los ojos cerrados en la cueva de la ignorancia dando la espalda a la realidad.
P.S. Y en las próximas elecciones, vota al mismo alcalde, por supuesto.
P.S2. Eh, ¿alguien ya llegado leyendo hasta aquí?
Una dictocracia se suele definir como un sistema en apariencia democrático pero donde, una vez elegido directamente para un cargo (o designado indirectamente a dedo por alguien elegido), asume el poder recibido como suyo, su ámbito de competencia como su cortijo, y sus subordinados como esclavos que venían de serie con la tierra, y ejerce la autoridad dictatorialmente sin escuchar ni considerar a nadie.
O prescindiendo del lenguaje políticamente correcto, prefiero usar este otro término de mi invención: dictorectocracia, que vendría a ser un sistema en el que todo el mundo recibe por igual la misma dosis de marrones por vía anal.
Democracia significa escuchar antes que imponer.
Llevamos 35 años presumiendo de democracia, pero esto sigue siendo un cortijo donde triunfan los Franquitos y medran los pícaros…
¿No notan algo distinto en este anuncio?
La semana pasada los trabajadores de Isofotón hicieron una manifestación de protesta ante la Delegación de CICE en Málaga, en reivindicación de ayudas de la Junta de Andalucía. Además de las clásicas pancartas, pitos y megáfonos le echaron un poco de imaginación. El letrero sigue todavía ahí, y no sé si hay una relación causa efecto, pero parece que algo han conseguido
Tercera Ley Fundamental (o de Oro): una persona estúpida es aquella que causa pérdidas a otra persona o grupo de personas sin obtener ninguna ganancia para sí mismo e incluso incurriendo en pérdidas.
Sobre la estupidez humana, de Carlo M. Cipolla
La CMT, conocida por su incansable cruzada contra malas prácticas de las operadoras y los abusos sistemáticos sobre los usuarios, ha decidido por fin pasar a la acción imponiendo un castigo ejemplar. Al Ayuntamiento de Málaga. Le ha cascado una multa de 300.000€ por proporcionar dentro sus instalaciones acceso gratuito a internet a los usuarios. Vaya, ¡qué taimados son estos ayuntamientos!, te descuidas y te cuelan una WiFi para que puedas acceder gratuitamente a los trámites telemáticos, sin siquiera hacerte un contrato sin tu consentimiento, para luego no dejarte darte de baja. Ñtcs, tienen tanto que aprender de las operadoras…
A ver, igual es que me he perdido algún capítulo clave de la serie, pero ¿qué intereses se supone que son los que está defendiendo la CMT?
… mi trastero ha decidido solidarizarse con el coche, inundándose con nocturnidad y alevosía. Debido a la penosa calidad de construcción del edificio ha entrado mucha agua en los garajes, los desagües no drenan y encima están elevados por encima del nivel del suelo, y los muros supuran agua por cada esquina.
No me ha entrado mucha agua en el trastero, pero como había tenido tiempo de terminar de organizarlo, había varias pilas de cajas de cartón amontonadas apoyadas directamente sobre el suelo que se han empapado como esponjas. Entre los damnificados, está mi colección de CDs (no, no soy tan dejado; es que no caben en mi micropiso de Pin y Pon), y varios cuadros y láminas (entre ellos un cuadro con el título oficial universitario de la Sra H. enmarcado, se fue empapando hasta quedarse a 1 cm del título).
Me he pasado toda la tarde sacando agua (20m de pasillo pendiente arriba hasta el desagüe), moviendo estanterías y subiendo cajas (8 pisos a pata; el ascensor también se ha solidarizado con los trasteros y ha dejado de funcionar). Menos mal que ha aparecido la caballería familia al rescate y me han echado una mano. Hemos hecho una defensa perimetral a base de yeso y rasillas para que contenga el agua, aunque mientras siga lloviendo transilvaniamente seguirá filtrándose algo.
En fin, voy a ver si ceno algo, que no he comido nada desde el desayuno. Con qué ganitas voy a coger esta noche la cama (y qué trabajito me va a costar levantarme mañana y enfrentarme al mundo)…

Por poco no tengo que salir nadando.